miércoles, 27 de febrero de 2013

Antifaz~

Bueno aca les dejo un fic yaoi de Saint Seiya.
Personajes: Saga, Aioria, Mu, Shaka, Camus y Milo.
Advertencia: tiene lemon!


Aquella noche la luna resplandecía con todo su esplendor en el cielo nocturno de la ciudad de Londres iluminando cada lugar. Un joven detuvo el auto frente la entrada, descendió y le entregó la llave a uno de los chicos del valet parking.
-que no tenga una sola raya- le advirtió y se encaminó a la entrada.
Esa noche se celebraba una reunión en el uno de los clubes más importantes de la ciudad y solo la gente prestigiosa había sido invitada. Subió los escalones de piedra y se paró a observar el lugar, una bella entrada adornada con columnas de piedra al estilo griego e iluminadas con luces de colores. Ingres encontrándose con un amplio pasillo decorado con hermosas mesas de vidrio y jarrones llenos de flores de distintos tonos y colores. Se dirigió al salón principal pero antes de entrar una muchacha rubia lo detuvo.
-disculpe señor- dijo con amabilidad
-que sucede?-
-no se puede entrar al salón sin una máscara- explico y le extendió una. Él solo se limitó a asentir, lo agarró y se lo colocó. El antifaz de color azul mar y detalles en verde esmeralda se mezclaban con su cabello y sus ojos de un color azul oscuro, su saco era de un azul petróleo, su camisa blanca y sus pantalones de un azul oscuro casi negro. 
Al ingresar se quedó parado a un costado mirando el lugar, a la reunión habían acudido muchas personas. Las mujeres vestían hermosos vestidos de diversos colores (rojos, salmón, blanco, verde agua, etc) y los hombre elegantes trajes en la mayoría negros, aunque había alguno que otro con un traje de color llamativo, por supuesto todos llevaban puesto un antifaz. Una suave pero alegre música sonaba en el lugar, venía de la orquesta que estaba en el escenario, en el centro del salón había una hermosa estatua de una princesa que al atravesar la luz de la luna el vitro de colores que estaba sobre ésta, hacía que pareciera mucho mas esplendida y llamativa.
Había mucha gente nueva, que él no conocía, esto se debía a la muerte del antiguo dueño y que ahora su hijo se hacía cargo de aquello.
No acostumbraba ir a ese tipo de reuniones, no eran de su interés, pero esta vez había diversos motivos para ir. Por un lado se sentía obligado a darle sus condolencias a su amigo, que ahora era dueño de todo eso. Y por el otro las ganas de volver a ver a ese hermoso joven con el que había hablado en ocasiones anteriores.  
Se acercó a la mesa central y agarró un vas para servirse un poco de ponche.
-buenas noches monsieur Saga- saludo alguien tras de sí, haciendo que volteara para ver quién era. Un hombre de pelo azul Francia y ojos del mismo tono, vestido con un hermoso traje de color verde azulado lo miraba con una copa en la mano.
-buenas noches señor Camus- lo saludó.
Camus era un joven francés heredero de una de las importantes industrias de vino del mundo. Sus padres habían decido retirarse del negocio y dejarle todo a él. A sus 22 años ya tenía toda su vida solucionada y estaba casado. Su pareja se encontraba a su lado, Milo, un hermoso joven de cabello azul oscuro y ojos turquesas, también vestido con un hermoso traje de color azul perlado.
-no esperaba encontrarlo esta noche- comento el francés
-yo tampoco-
-supongo que ha de tener sus motivos-
Saga solamente asintió
-amor porque no vamos a ver las pinturas- inquirió Milo, a la vez que lo tomaba del brazo.
-claro. Bueno monsieur Saga no le quitamos más tiempo- se despidieron y fueron al salón contiguo para observar una extensa galería de arte con cuadros de los pintores más conocidos del mundo.
Saga seguía recorriendo el lugar con la vista, tratando de no saltearse ningún detalle, buscando a aquel hermoso joven. Al fin lo encontró, creía que era él, pero no estaba seguro, por culpa del antifaz no podía ver su rostro. Decidió acercarse a saludar cuando reconoció a los dos hombres que estaban con él. Uno alto de tez blanca,  con una larga cabellera de color dorado, llevaba puesto un traje hindú de color blanco y un antifaz rosado con piedras negras. El otro un poco más bajo y un poco mas pálido, sus cabellos lilas atados con una cinta llegaban hasta su cintura, y sus ojos violetas contrastaban con aquel antifaz negro que llevaba puesto.
-buenas noches señores- saludo cortésmente a los tres hombres
-buenas noches señor Saga- lo saludaron Mu y Shaka.
-buenas noches señor- lo saludo el joven de cabello castaño claro que estaba con ellos. Llevaba puesto una camisa blanca con un saco en un rojo pasión y unos pantalones de traje negro. Un antifaz en color dorado con detalles en rojo escarlata.
-Saga, te presento a Aioria- comento Shaka- él es uno de los hijos del antiguo dueño, es hermano de Aioros-
-lamento mucho lo de tu padre- dijo apenado.
El castaño solo se limitó a sonreír –supongo que así las cosas son mejores, no se sentía muy bien últimamente y ahora ha de estar mejor allá arriba-
Si bien ellos dos ya se conocían nunca habían abordado esos temas. Fue toda una sorpresa enterarse de aquello, había muchas cosas que no conocía del joven y viceversa.
Los cuatro se mantuvieron en silencio. Saga observaba detenidamente al castaño, ahora si estaba seguro que era él, esos ojos y esa mirada eran iguales a las de aquel joven.
-Aioria, el es Saga- dijo el peli violeta señalando al peli azul- es el dueño de la franquicia de restaurantes Aqua, uno de los más importantes en el mundo-
-sí, los conozco, he ido varias veces. En mi opinión es la mejor comida que he probado hasta ahora. Felicidades-  comentó Aioria estrechando la mano de Saga
-muchas gracias-
Charlaron durante un rato, hasta que la música empezó a hacerse más fuerte.
-es hora del baile- dijo Shaka a la vez que tomaba la mano de Mu para ir al centro del salón –fue un placer hablar con ustedes- se despidió.
-le gustaría bailar?- preguntó Saga extendiendo una mano y pudo ver como las mejillas del joven se ruborizaban levemente
-sí, claro- contesto tomando la mano del otro y se dirigieron al medio del salón. Una vez allí Saga tomo de la cintura a Aioria y luego sujeto su mano, este último puso su mano libre en su hombro y empezó el baile.
Aioria lo miraba embelesado, había algo en él que lo hacía sentir diferente. Sin que ninguno se diera cuenta la distancia entre si se empezó a acortar, hasta el punto en sus respiraciones chocaban y sus labios casi se rozaban.
-lo siento- dijo Saga volviendo en sí y girando su rostro –aquí no-
Una expresión de tristeza y desconcierto se dibujo en el rostro de Aioria, para luego dar paso a una resplandeciente sonrisa...
-sígueme- dijo tomándolo de la mano
-a donde vamos?- preguntó un sorprendido peli azul. El castaño no contesto, solamente lo agarró de la mano y lo llevó escaleras arriba.
Ante ellos se extendía un largo pasillo cubierto por una alfombra de color peltre, con blancas paredes y adornado con todo tipo de cuadros y mesas de mármol con flores y retratos sobre ellas y varias puertas a lo largo. El castaño abrió la segunda puerta que estaba delante ellos, se adentro en la habitación y le hizo una seña para que lo siguiera. Cuando ambos estuvieron dentro Aioria cerró la puerta con llave. Era una habitación bastante grande, pintada de bordo, tenía su propio baño, un enorme ventanal que daba a la calle desde el cual se podía observar el parque y la luna, cuya luz se filtraba entre las cortinas de seda blanca iluminando por completo la habitación. También había una cajonera pintada de color caoba tallada a mano. Una cama de dos plazas colocada contra la pared, con un espaldar pintado en blanco y dorado, con dos ángeles en la parte superior de la cual colgaban cortinas prácticamente transparentes.
-y aquí?- preguntó Aioria con un tono de inocencia. Saga sonrió de lado y lo tomó por la cintura para acercarlo más a él. Se miraron por unos instantes y sin decir nada más, el mayor aprisionó los labios del castaño.  Las caricias no se hicieron esperar por parte de ambos, las manos se deslizaban por el cuerpo del otro sin dejar ningún lugar sin recorrer empezando a quitar todo aquello que obstruía el contacto directo de los cuerpos. Saga tomó a Aioria en brazos y lo recostó en la cama, colocándose sobre él.
Sus labios y lenguas se unieron nuevamente en una danza. Saga hizo un conteo exacto de las cotillas del menor por sobre sus ropas, acto seguido desabotonó la camisa que este llevaba puesta y la quito, tirándola a un costado. Descendió hasta su cuello para luego bajar hasta su pecho besando y mordiendo, dejando pequeñas marca en el cuerpo del joven.
Se mordió el labio inferior para ahogar aquellos suspiros y gemidos que querían escapan de su garganta. Ya no pudo contenerse cuando sintió la lengua del mayor lamiendo sus pezones y pecho, y el rose de sus miembros a través de la ropa.
Con un rápido movimiento quito el pantalón y la ropa interior del castaño, liberando de una vez su hinchado miembro. Empezó a lamerlo y chuparlo provocando completa excitación en el menor que se retorcía de placer
-ah… saga- lo tomó de sus cabellos para hacer más placentero aquello.
Saga lamía y succionaba aquel hinchado miembro a la vez que pellizcaba sus pezones.
Aioria ya no pudo aguantar más y se vino en la boca del mayor.
-lo siento…- se disculpo con la respiración agitada
-no tienes que disculparte- lo beso para compartir aquel amargo pero a la vez dulce sabor, separándose cuando la falta de aire se hizo notar, dejando entre sus labios un pequeño hilo de saliva. Saga llevo dos de sus dedos a la boca del menor para que este los chupara. Una vez mojados los llevo a su entrada, metiendo primero uno y luego el otro y empezando a moverlos lentamente, dilatando y preparando aquella zona.
Se quito los pantalones y la ropa interior y se acomodo entre las piernas del castaño tomándolo de las caderas, para hacer más cómoda la penetración. Poco a poco fue adentrándose en el interior del menor, ya una vez adentro se quedo quieto unos instantes, hasta que el joven se acostumbrara a  aquello.
Arqueó su espalda al sentir ese duro y grande miembro penetrándolo y se aferro fuertemente a las sabanas de la cama.
Cuando el menor se relajo empezó con el vaivén, al principio lento y despacio. Lo abrazo por la espalda y lo sentó sobre sus piernas, para volver a besarlo. Los gemidos de ambos inundaban la habitación, dejando ver el placer que ambos sentían.
No tenía control de su cuerpo, la excitación lo había invadido completamente. Cuando el mayor aumento la velocidad y la fuerza de las embestidas no puedo evitar un fuerte gemido y clavar sus uñas en su espalda.
-mmm…ah-
Saga empezó a masturbarlo nuevamente al ritmo de las estocadas.
-ya… ya no aguanto más- dijo el menor luego de unos momentos, corriéndose entre su vientres y el de Saga, quien se vino dentro de él.
Lo recostó nuevamente y salió de él despacio, quedándose unos momentos para observar el bello y esplendido cuerpo del menor,  se acostó a su lado acercándolo más a él y abrazándolo, tapándolos con las sabanas.
El menor lo miro fijamente, en su cara había una mezcla de satisfacción y duda que Saga interpreto de inmediato
-no es lo que tú crees- le dijo
-ah no?-
-claro que no, no pienso dejarte- dijo besando su frente. El castaño solo sonrió y se acurrucó en su pecho, dispuesto a descansar.
Detrás de la puerta alguien había estado escuchando todo aquello, quien solo sonrió y bajó nuevamente para reunirse con los invitados de la fiesta…


~Fin~

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